jueves, 21 de julio de 2011

¿Sube o no sube?

* Opinión

Cuando la presidente Cristina Fernández de Kirchner anuncio en febrero de 2009 que “se acababa la timba de las monedas”, puso en marcha un ambicioso proyecto: eliminar el uso de las monedas y billetes de manera directa de los trasportes públicos, para dar respuesta la creciente demanda de los metales y del papel moneda de baja denominación, muy de moda en aquellos días.

Sin embargo, demoras no tardaron el llegar: se prometió un plazo de tres meses para instalar en ómnibus y trenes dicho sistema, con sus correspondientes aparatos, tarea que hasta al día de hoy no ha concluido. El proyecto del Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE) es más importante de lo que aparenta: se trata de integrar la compra de pasajes de los diversos medios de transporte público a través de una tarjeta magnética, que sólo requiere ser recargada cada vez que el dinero disponible en ella se agota. Se evitan así las interminables colas en las ventanillas, se pasa de un sistema de transporte a otro con sólo apoyar la tarjeta en un lector y además, se facilita la circulación de dinero justo, sin fraccionar el peso en pequeñas cantidades para dar vuelto a un boleto de $1.85 que se abonó con un billete de $2, por poner un ejemplo.

A dos años de aquel anuncio recién se empieza a masivisar el uso del SUBE entre los usuarios, aunque pareciera que todavía hará falta más tiempo para que se extienda el uso de manera uniforme y productiva. Por caso, ya hay colectivos que tienen el SUBE instalado, pero tienen una faja en él desde el primer día que dice “No funciona”, como si la “timba” de la monedas siguiera su curso. Principalmente lo observé en líneas que van desde la ciudad de Buenos Aires al interior y las del interior. Otra cosa que estimo genera dificultades es que en el Conurbano, al menos hacia el sur, no hay suficientes terminales de carga de las tarjetas, cuyo listado pueden consultar en http://www.sube.gob.ar/CentrosDeCarga.aspx. Algunas empresas de colectivo habían instalado su propio sistema y tenían lugares donde se les podía poner más dinero, aunque ya están desapareciendo al calor del uso del SUBE.

Y si de trenes hablamos, por el momento sólo vi terminales que expenden boletos con SUBE en el Roca, en la estación Constitución, que no tiene terminales de recarga de las tarjetas en sus boleterías. Se debe descender hasta el subte y allí si se pueden recargar. En otro caso, los ferrocarriles operados por Trenes de Buenos Aires (TBA) todavía no tienen dispositivos SUBE en ninguna estación, lo que fue comentado vía Twitter por el vocero de la operadora ferroviario, Gustavo Gago. “Recién a fines de agosto se empiezan a instalar los dispositivos en las principales estaciones”, señaló en respuesta a la pregunta de una periodista. Raro en TBA este “atraso tecnológico”, siendo ellos los primeros en instalar expendedoras automáticas de boletos hace más de un lustro. Ferrovías ensaya un proyecto propio, la tarjeta “Lista!”, que según figura en su web, sólo se puede utilizar en tres estaciones de todo el ramal.

Esperemos que estas demoras finalmente redunden en un sistema bien distribuido, eficiente y que permita lograr una rápida conexión intermodal en beneficio de los usuarios.

lunes, 4 de julio de 2011

Celu y trenes

Cómo están ustedes? Espero que bien.
Cada tanto, tenemos un momentito de ocio y miramos las nubes, el piso, un paisaje o simplemente, los trenes. Y cada tanto, sacamos el celu del bolsillo y le tomamos fotos a ese momento de nada. Y cómo nada mejor tenía para hacer algunos días, les dejo algunas fotos que saqué con el celular en momentos que no estaba haciendo nada. Nada, de eso es este post.

En Avellaneda, un Toshiba y un diésel a La Plata, llegan casi juntos.

El tren a La Plata.

El desaparecido matutino a Mar del Plata, a su paso por Glew.

Un diésel en el viaducto de Sarandí.

Una triste postal: la GT 22 9074, que embistió a un camión cisterna en Lobos, se cobró la vida de los dos maquinistas y la del camionero. Los restos de la locomotora descansan ocultos en el fondo de los talleres de Escalada.

Burzaco, bajo lluvia.

Con la ALco RSD 39 nº 668 en La reja.

Los Toshiba del Sarmiento, en Moreno.

La GM GR 12 6632, pintada con los colores de TBA, arma frenos con unos coches portugueses Sorefame.



La estación de Domselaar, con la vista hacia Plaza Constitución

La GM GR 12 A 628 en una mañana lluviosa en La Plata.

Una formación Toshiba descansa bajo la lluvia en Alejandro Korn.

Una postal a la que ya le dijimos adión: el andén bajo de la estación Alejandro Korn.

El Bolívar, en blanco y negro por Temperley.

Un milagro: una ventana de un Toshiba con la persiana de chapa, las cuales fueron sacadas casi en su totalidad por "Metropolitano" y posteriormente fundidas como chatarra.

San Vicente, con lluvia.

La Patria, en el stand de la ADIF en los festejos del Bicentenario.

La curva de Avellaneda hacia Temperley, en blanco y negro desde el estribo.

Un Toshiba "duerme" la siesta en medio de la tormenta y de un corte de luz en Alejandro Korn.

El bebedero de agua de Domselaar.

La estación de Van Domselaar.

Con los pies en la puerta de la GM G 22 A 712, los saludo y les digo hasta un día de estos.