sábado, 12 de marzo de 2011

Los trenes, en el medio



A la hora de debatir ciertos temas, los medios ponen sobre tablas diversos argumentos, traen especialistas, buscan soluciones y explicaciones. Pero esta práctica tiene un serio problema, que atenta contra la capacidad de comprensión de los televidentes/lectores: la sobreabundancia y la fugacidad. La nueva era de la comunicación inunda los ojos y oídos de “noticias”, de los que cabe preguntarse cuánto es lo que realmente nos queda como información importante y qué aspectos de dicha data recordamos.

La problemática ferroviaria no está exenta de esto. Al menos en los últimos cuatro años, las noticias referidas al ferrocarril fueron, en su mayoría, de interés esporádico con una alta valoración negativa. Se habló de lo mal que estaba el sistema ferroviario y a los pocos días, desaparecía de la agenda. Esta manera de abordar un tema hace que, lamentablemente, aparezca el condicionante de que cada vez que se escucha hablar sobre los trenes, seguramente, va a ser sobre algo malo: un corte de vía, demoras en el servicio, incidentes con pasajeros, accidentes, sospechas de compras de trenes inescrupulosas, entre otras. ¿Quién recuerda una nota que hable bien del ferrocarril en el último tiempo?

La de los trenes es una problemática que debe estar presente, no a diario, pero con miras a generar una real conciencia sobre la importancia de delinear un plan ferroviario estratégico para la nación. No sirve sólo hablar de promesas incumplidas y de trenes en mal estado si desde los medios, sean grandes o pequeños, no se emana un mensaje que aliente a la ciudadanía a tomar parte en este debate, basado en la importancia que la población les da. Y no debe ser mediante periodistas que intentan aleccionarnos con suposiciones, sino que se debe tomar el reclamo de boca de quienes abordan la problemática: organizaciones, grupos de entusiastas, los ferroviarios despedidos en los 90, quienes trabajan en los talleres de Junín, al pueblo de Tafí Viejo, entre miles de argentinos que sueñan con volver a ver trenes en abundancia.

La batalla es cultural. Es pelear porque el interés no sea fugaz mediaticamente ni vacío de contenido. Que sea un pedido que se mantenga firme, con fundamentos y en el tintero, tal como tratamos de tener siempre los que escribimos sobre trenes.

Hoy es buen día para preguntarse si el Gran Capitán sigue demorando tanto, si se arreglaron vías en el interior, cómo anda el Belgrano Cargas, qué cambios se esperan para Ferrobaires, por qué sigue habiendo sólo dos trenes semanales a Córdoba, cómo funcionan las locomotoras que se compraron, qué cuenta la gente de algún museo del riel, etc., etc., etc.

El universo del ferrocarril es amplio y nuestra misión, como entusiastas amantes de las vías, es la de mantener el debate vivo y hacer que cada vez más gente se sume, no quizás a visitar estaciones abandonadas, pero si a la idea de un ferrocarril que nos una de nuevo. Y para siempre.