lunes, 28 de septiembre de 2009

Un par de videitos

Antes de subir la cronica del viaje a Trenque Lauque, que bastante larga me quedó, le dejo un par de video que capture con mi celu.

Espero les gusten!

Un abrazo!

El matutino a mar del Plata pasando por Glew

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El rapido pasando por Banfield

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El nocturno a Mar del Plata pasando por Korn con la Alsthom

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miércoles, 9 de septiembre de 2009

Por las vias: de Belgrano a Chas: el turbante, el cementerio y la eclisa.

Aproveche que fuimos con los chicos a Belgrano, y busque la estación que le seguía para recorrer un poco las vías.
El día anterior visité a Adolfo que me mostró un cuadro donde figuraba la próxima estación de Belgrano: Chas. Entusiasta de mi, que no me importó que estuviera a 14 kilómetros, los cuales planifique hacerlos caminando. Una vez que les comenté a mis amigos lo que iba a hacer, recibí miradas que expresaban cierta preocupación por mi estado mental.
Salí el sábado al as 12.40 del camping, en vistas de que el prometido guiso no se hacia, en gran parte porque no habían podido hacer brasas todavía. Venían conmigo mi infaltable mochila roja, el termo de 1 litro lleno de agua y en mi riñonera, la billetera y la cámara digital.
En el cruce de la vía con una calle principal que desemboca justo en el camping, empecé el recorrido. Le saque fotos a los clavos de la vía, que exhibían orgullosos la sigla “FCS” ( Ferrocarril del Sud). Así llegue a la estación de Belgrano. Luego de un amplia sesión de fotos, continué caminado por las vías y fotografiando cambios de piso, señales y demás elementos de vía.
Cruce una ruta ( perdón la impresición, pero no me detuve a buscar cual era) y continué.
Habré hecho unos 6 kilómetros. Ya para esto tenia un turbante en la cabeza por el insistente sol, el cual las nubes se negaba a cubrir aunque sea un poco. De repente, los matorrales desdibujaron la vía. No eran altos, eran esas platas rastreras que se posan sobre las cosas. Y justo estaba en el frente del cementerio. Así que decidí dar una vuelta. Diré de el solamente que susurraba paz al oído. Susurro que se deslizaba entre las casuarinas y los imponentes panteones. Salí.
Hable con una señora para que me dijera si estaba lejos Chas. Me dijo que no. Retomé la marcha. No quería pensar en cuanto faltaba, simplemente me propuse seguir la vía.
De repente, una F100 se detuvo y 2 tipos se ofrecieron a llevarme hasta una curva, a 2 kilómetros de Chas. Me subí a la caja descubierta y me dijeron que al final, llegaban hasta la estación del pueblito.
En menos de 10 minutos llegamos y, luego de agradecer la gauchada, entre a la estación.
En la plataforma, intente contemplar el poblado. Una casa abandonada, la iglesia justo enfrente y 2 casas, una a cada lado de la estación. Nada más. La estación estaba muy bien mantenida, ya que es la dependencia policial. Y aún se conserva en pie el galponcito para las encomiendas. Ademas, están allí las palancas de cambio, con sus chapas que indicaban el numero de cambio originales.
Saqué un par de instantáneas y empece a caminar hasta donde estaba el desvío a Ayacucho. En el camino levante un par de clavos y de fierros. La playa era de unas 4 vías al menos, tapadas ya por un césped verde. Camine hasta el desvío antes mencionado y descubrí que estaba cercado dentro de los limites de un campo. Y que el único rastro que se podía ver del paso del tren, era el terraplén. Mas adelante sobre la vía principal, había una torre con 2 brazos. A pesar del insistente viento, me arriesgue a subir. No era un paisaje demasiado llamativo, pero transmitía una paz indescriptible. Un par de fotos mas.
Volví al anden y le pedí a uno de los que vivían ahí, que me carguen el termo con agua.
Un poco resignado, el hombre me contaba como vivían. “Chas está re muerto”, me dijo, relacionado esta muerte con la ausencia del tren. Y me contó un poco más sobre el lugar. Le conté que había visto tirada una eclisa cerca de la plataforma y le pedí y si no me la podía llevar. Me dijo que no había problema. Me cargue la eclisa al hombro, lo saludé y emprendí la vuelta.
El camino real corría a la par de la vía. La sequía no la note en el campo, sino en los más de 5 centímetros de polvo que había en la calle. Atrás de mi, quedaban tres huellas: mis dos zapatillas y la marca de la eclisa que arrastraba, que acusaba cerca de 6 kilos, sino más.
La inmensa calle de tierra, que tenia unos 15 metros de ancho al menos, costeaba primero del lado derecho a al vía y luego de un cruce, lo hacia a la izquierda. Iba por el primero de estos lados y me faltaban unos 4 kilómetros para llegar al cruce aún. Decidí parar a tomar agua a la sombra de un árbol lleno de espinas. Vi en uno de los postes ferroviarios del cableado que estaba en el kilómetro 155. Me paré en la mitad de la vía para observarla. Bastante derecha se veía. Los durmientes apenas se dibujaban, debajo de una capa de conchilla. Me puse el turbante de nuevo y seguí caminando.
Puse la eclisa en las correas de la mochila en la parte de atrás. Ahora, junto con los clavos y demás, sumaban unos 10 kilos en mi espalda.
Mi caminar se hacia lento por la gran cantidad de tierra hecha polvo. Pensaba en hacer dedo, pero como sucede, los esporádicos y casi nulos coches que pasaban por ahí iban en la dirección opuesta a la mía.
Ya casi estaba llegando al cruce, cuando vi una Hilux que se acercaba. El tipo, un ingeniero agrónomo, se asombro de ver a un beduino por esos pagos. Me pregunto en seguida que era ese fierro que llevaba y le conté.
Finalmente, me llevó hasta la estación de Belgrano y desde allí, caminé hasta el camping, donde mis amigos me miraron y dibujaron en sus caras, una frase que pensaron cerca del mediodía, cuando les dije que me iba: “A vos te falla”.




Un clavo del FCS.



Entrada a Belgrano.



Una vista de los desvios a las playas.

Unos mixtos de madera y metal. Los de madera tienen quemaduras varias.

La tapa del boogie con una hermosa sigla : FCS.
Vista del nomenclador y del tanque de agua.



Una acotada mirada de la plataforma.





Un par de cambios.



Plataforma de Chas. Ahora es la dependencia policial.



Cartel y tanque de agua



Vista hacia el desvio a Ayacucho




Palancas de cambio en plataforma.




Detalle de la numeración.




Toma de Agua. O lo que queda.



La torre. Le faltaba un brazo.




Desde arriba de la torre.



Ese terraplen es lo que queda del desvio a Ayacucho. Fue levantado en el 78, según me contaron.



Un paso a nivel






El beduino.



Una mirada de la polvorienta calle



El fierro que sobresale a ambos lados es la eclisa.



Aca me senté a tomar agua.