viernes, 24 de abril de 2009

desde el anden

si alguna vez se preguntaron por qué este joven argentino se confiesa amante de los rieles , he aqui una pequeña descripcion de esa pasion indescriptible.
mi peluquero, el mismo desde que tengo 2 años, me recuerda siempre que desde chiquito, jodia en su negocio conque quería ser maquinista.
viajaba mucho en tren con mi familia. era siempre la misma rutina: tren diesel en korn, las 60 pintadas con el ultimo esquema rojo y amarillo de FA y los coches a tono. de ahi, hacer combinacion con los electricos en glew, que lucian el blanco, rojo y verde de FEMESA. muchas veces, en el subte, me sentaba en el primer coche y de ahi el conductor me dejaba mirar para adelante. las vias que venian.
creci y deje de darle demasiadas bola. no se por qué.pero igual me gustaba ver pasar trenes. no me habia peguntado hasta mucho tiempo despues de que tipo eran las locomotoras, hace cuanto que circulaban y adonde iban. los miraba pasar bramando y me temblaba el alma. no por nada, ademas, decici que una vez que mi nombre pase al olvido, parte de mi incinerado cuerpo sea arrojado en alguna estacion. probablemente sea en la de mi tierra amada: san vicente.
fue recien a finales de 2008 cuando entre en contacto con gente que , como yo, " miraba trenes". se subian a un tren, llamado el solidario, e iban a pueblos donde ya no llegaba el tren. y ademas de llevar la esperanza de la vuelta del tren , llevaban alimentos para instituciones. surgio la oportunidad de ir y me dije que podria ser el comienzo de algo bueno. no me equivoqué.
el primer viaje, a mendoza. miraba extrañado a aquella gente que compartia lo mismo que uno. se saludaban, se abrazaban, se hacian chistes de distinto grueso, peor siempre relacionado con el tren.
a medida que las ruedas avanzaban, me anime a caminar por el tren. gente amable, que saludaba y preguntaba si era nuevo en el solidario. charlas en el estribo con gente que buscaba locomototras y carteles con los nombres de las estaciones, para inmortalizarlo en una foto.
obviamente, aprovechaba la oportunidad para interiorizarme en la jerga. pensaba para mis adentros que a quienes les preguntaba dirian : " ¿ y a este quién lo mando?". pero muy amables, me contaban los chismes ferroviarios de la fecha. estaba en mi salsa.
aprendi que es una Alco, una gt, una 90, una ga 8, una doble pechuga. y la clase magistral y veloz de en menos de un minuto de nombrar las locomotoras que habia en Palmira, dictada por Fabian.
hoy en dia, sigo descubriendo cosas fascinates de este medio de trasporte. historias, personas, locomotoras, estaciones, en fin. todo eso que hace al sistema ferroviario. interminables charlas con adolfo y con guillermo sobre los trenes ayer, hoy y mañana.
orgullo por lo que fueron. feliz por lo que son y e ilusion por lo que pueden llegar a ser.

¿ quien entiende una pasion? ¿ quieren darle explicacion? no la tienen. no hay nada mas alla de lo que sentimos. son pocas las cosas que nos hacen sentir. el amor, la amistad, mi pasion por las vias. esta pasion además implica no solo sacar fotos y aprender, sino tambien defender al tren como medio de transporte de pasajeros, de cargas y como elemento de soberania, union y progreso.
me han dicho de varias maneras: ferroaficionado, amante de los rieles, loco del tren, loco del estribo, heredero de ferrocarriles argentinos, que soy de la generacion que tomará la posta en la defensa del tren.

amo el mundo de las vias...y me basta con eso.


lunes, 20 de abril de 2009

sobre mi celu....

no reniego de lo útil. no reniego de lo tecnológico. no reniego de lo copados que son. reniego de su función.
cuando el 24 de noviembre de 2007 mi mama me compró el nokia 5200 que ,hasta hace 2 semanas cuando me lo robaron, era mi celular, no me sentí para nada contento. iba a tener a partir de ese momento una correita virtual.
llego a casa siempre después de las 0.30. 0.31 si no estaba en casa, mi vieja preguntándome donde estaba. ¿ es vida esto, mis amigos? noooooo. y lo digo con coinvicción.
mi abuela decidio comprarme un nokia 5300 diciendo de que lo necesito, que viajo mucho, que la calle esta insegura, que la mar en coche.
soy de los que creen que si digo que no se a que hora vuelvo, es porque no lo se. y no lo se ahora ni a las 3 de la mañana, cuando mi famila manda el mensaje preguntado sobre mi estado de salud y signos vitales. y de paso, a que hora vuelvo.
no me resisto a los cambios, pero me resisto a creer que cuando se acuerdan de mi, me escriben a traves de un numero. ¿ sos 011? ¿ que sos, claro, movistar o qué? no soy nada de eso. soy mariano. argentino. soltero y de 19 años. eso soy. y lo voy a seguir siendo por mas que en el telefono mi apellido se un numero de varios digitos.

entre otras cosas, saca lindas fotos el 5300......

miércoles, 15 de abril de 2009

mi bariloche querido

Quien les haya dicho que la noche anterior al viaje a Bariloche durmió bien “porque quería disfrutar de toda la joda micrera”, no les mintió. La cantidad de nervios era directamente proporcional a la falta de sueño. 3 de la mañana. Que voy al baño, que acomodo las valijas (ya en tu cuarto desde 15 días antes de la salida, por las dudas), dar vueltas en la cama, mirar el reloj.
El día anterior a la salida era el peor. Todos con nervios mandándose mensajitos, las chicas sobre todo, del calibre de “ hayy bludaaaa!!! Mñn a esta hra vamos a estar en el micro!!!”. Afortunadamente tuve un cumpleaños donde no se hablo de otra cosa que no fuera Bariloche. ¿Psicosis generalizada o boludeo atroz? Cuando volví a casa y apoye la cabeza en la almohada, sabia que mariano tal como lo conocía no volvería dormir en esa cama nunca más.
Temprano me levante ese 2 de septiembre para ver que las valijas tuvieran todo y no olvidarme de nada. Las agujas del reloj pasaban lentas. Cosa que no me importaba.
Al llegar al centro cívico, abracé a mis amigos que estaban ahí. Locos de alegría, felices e insultantes.
12.15 emerge el micro de la esquina de Mitre y Presidente Perón. Un aplauso y un grito de “ vamos!!!” generalizado. Muchas madres y padres dejaron ver lágrimas en los ojos.
12.45 la puerta se cierra con todos arriba. La euforia era total. Saludando desde la ventana, veíamos a nuestras familias convertirse en una masa uniforme y amorfa en el horizonte.
En lo particular, un año antes del viaje dije: “yo me siento en el primer asiento”. Todos decían que era el peor lugar, incomodo y que en caso de accidente, iba a salir por el parabrisas. No habíamos hecho 100 Km. Que más de una decena de mis compañeros me pedían que los dejara sentar en mi lugar, diciendo que estaba bárbaro y que era el mejor. Al final, terminaron todos sentados en el piso. No por mucho, porque el ayudante del chofer dijo que no podía haber sentados en el frente mas de 6 personas, “porque se le iba el micro a la mierda”.
Algo que no se puede omitir del viaje es el terrible e inhumano olor a pata, transpiración y demás hedores humanos. Peor que importaba: ESTRABAMOS LLENDONOS A BARILOCHE !!!.
Poco importaba la hora y el lugar donde estábamos. Luego de parar a cenar y para que nos baje la comida, nos pusieron la pelis “ y donde están las rubias” y “ este no es mi cuerpo”( la segunda mas recomendable que al primera). En fin, serian las 4 de la mañana cuando más o menos todo quedo en calma.
El amanecer nos agarro cerca de Piedra del Águila. El nudo en el estomago debía ser del tamaño de una pelota de fútbol. Un desayuno medio rápido y arriba todos. Ahora íbamos derecho y sin parada a nuestro sueño.
¿ Díganme si el mejor momento no es cuando, luego de llegar a la cima de una elevación en la ruta, Bariloche se dibuja inesperadamente? Y el infaltable “ llegamo’, llegamo’”.
Hay que decir que el día era lluvioso. Alegres nos paseábamos frente al grupo que se volvía, sabiendo que en días, nosotros íbamos a estar ahí. Un suculento almuerzo, al cuarto, el glorioso cuarto 205, una ansiada ducha y una merecida siesta a la espera de la joda.
Las luces de By Pass nos dejaron idiotas. El show de láser ,MORTAL, pero deberían cambiarlo, teniendo en cuenta que ese mismo show lo vio mi tía, egresada hace 19 años. La música electrónica hasta las 3 de la madrugada. Eso la verdad me canso y decidí irme.
Pensando un poco , los días se sucedieron lentamente. Pude disfrutar cada momento, cada canción, cada excursión, cada gota de aire que respiraba. Esta vez, el tiempo, acostumbrado a tantos cuestionamientos por su aparente fugacidad, fue indulgente.
A todos nos surgía en nuestro interior la misma pregunta ¿ donde estaremos en un año?. Nadie quería ni se molestaba en perder tiempo para saber la respuesta. Hoy era hoy.
Y muchos lo tomaron al pie de la letra, hecho que le valió a Bariloche el titulo de “Capital Nacional de las Guampas”. Cosa que a varios no les caía en gracia, sobre todo si era dueño de unas relucientes cornamentas.
Si los boliches hablaran, mamma mía!!!. Las cosas que se veían ahí. Miraba a una compañera besando a un chico y me acordaba de una vez que le decía al novio lo mucho que lo amaba y lo importante que era para ella.
De algunos se burlaban cuando se ponían en pedo, de otros de cuando hacían infieles a sus parejas, de mí porque dormía 5 horas( y decían que era mucho).
Como dije, disfrute TODO, no me falto nada. Me di mis gustos, grite, salte, empuje, robe( un gorro), mentí, putee y maté. Si, mate. Di muerte a mi adolescencia. Me dije a mi mismo que en ese lugar iba a estar mejor que en cualquier otro. No quería que mi alegría se borrara de un soplón al volver a San Vicente y darme cuenta de que una parte de mi vida se iba para siempre. Así que la maté. Prefiero creer a que sigue de joda en joda, de paseo por todos eso lugares increíbles que nos regaló Bariloche, y que si algún día vuelvo, ahí la voy a encontrar. Despreocupada, como si nada de lo que me paso en este año y pico le hubiera pasado, porque afortunadamente, no le pasó.
La última noche. Tuve la desgracia de cazarme una angina de 2 semanas a tos de perro a medio morir. Cabaña del Viejo W. ¡¡¡Que noche Tete!!!, sobre todo por los 10 grados bajo cero en los que dormimos porque la calefacción se rompió en el instante justo en el que llegamos. La cena de velas. Una milanesa de pollo( creo) y de postre, un abrazo a todos. Después, un show propiciado por el Gran Foca, un adolescente de 45 años. Las lágrimas de todos mis amigos quedaron en mi remera, como un trofeo invalorable. Después, los que se sentían bien se fueron a bailar en el agua. Mi destrozado cuerpo no lo pudo soportar.
La vuelta. A mi lado, mi amiga Joy lloraba desconsolada. Prefirió llorar hasta dormirse antes que ver como Barilo’ se desdibujaba. Y para peor de mí que quede despierto, veía como cruzaban los micros con más chicas y chicos con destino donde nos habíamos ido. No fue una tortura, pero era lo más parecido. Ya nadie cantaba, ya nadie reía. Ni siquiera nos hablábamos. Queríamos llegar a casa y nada más.
Y llegamos. Era un miércoles lluvioso. Un frío abrazo de despedida y hasta el lunes.
En los meses siguientes, todo era Bariloche. Todo se comparaba, todo se media, todo se degustaba en base a Bariloche.
La peor de las torturas es sin duda, cuando algo nos recuerda el viaje de egresados. Una brisa de aire, una nube, una remera, un poco de frío, despertar después de haber soñado haber vuelto, una canción. En fin.
Todo fue maravilloso. No hay duda de eso. Lo que tanto queríamos, se cumplió. Por eso se extraña. Parte de nosotros quedo allá impregnado en el aire, en las paredes del hotel, en el suelo que pisamos, aunque algunos se nieguen a aceptarlo.
Me dije unos meses después que debía seguir viviendo. Que un futuro me esperaba. Que hoy no termina, mañana empieza. Que la mejor manera de ser feliz, es viviendo cada instante al máximo sin preocuparnos demasiado. Como hicimos en Bariloche.
Y una foto mural, eterna burla del destino.....

miércoles, 8 de abril de 2009

Los fantasmas de peron

La película “Una noche en el museo”, cuenta la historia de un joven padre, interpretado por Ben Stiller, que acepta un empleo de guardia de seguridad nocturno en un museo. Lo que este hombre no imaginaba al tomar ese empleo, es que en ese lugar, los objetos expuestos cobraban vida. Elefantes corriendo, un esqueleto de un dinosaurio que juega cual cachorro con una vara, hasta un grupo de cavernícolas se pasean dentro del lugar. En el Museo Histórico “17 de Octubre”, mas conocida como “La quinta de Perón” en la localidad bonaerense de San Vicente, parece estar ocurriendo algo similar.
“Acá yo no paso la noche ni que me paguen el doble”, confiesa, sin temor a quedar como un miedoso, Roberto Santillán, un sargento de la Policía Bonaerense, que ya peina varias canas. “Acá se ven muchas cosas raras”, sentencia finalmente.
Este museo alberga los restos del ex presidente Juan Domingo Perón y se hizo muy conocido cuando se trasladaron allí los restos de Perón desde el cementerio de la Chacarita y un grupo de gremialistas creyó oportuna la situación para batir sus diferencias a los golpes.
“Hay una mujer caminado en el torreón”, le dijo la pequeña María a su abuelo Agapito Salinas, casero de la quinta. Salinas fue hasta la torre circular de dos pisos, revestida de piedra “Mar del Plata”, desde donde Perón solía transmitir discursos. No vio a nadie. La niña insistía en que una mujer rubia con el pelo suelto y un vestido blanco, caminaba incesantemente alrededor de la construcción. El casero sostiene firmemente que bien podría ser el alma de Evita o de la viejita Bosco, una señora que vivía allí y cuyas cenizas fueron esparcidas en el predio cuando vivían allí Perón y su esposa, quienes disfrutaban contemplar el lugar desde el primer piso del torreón.
Perón no es el único que descansa en este lugar. El tren presidencial de trocha angosta también se encuentra contemplando el paso del tiempo desde una estación especialmente construida en medio de un bosque que tiene la quinta. Una noche tranquila, cerca de las 3 de la madrugada, el agente Alfonso Sartages leía un libro en el interior del patrullero. “Móvil, diríjase al tren. Hay una persona en el interior de la formación”, ordenaba una voz femenina a cargo del monitoreo con cámaras instaladas en el predio. Sartages soltó el libro. Puso en marcha el vehiculo y cuando estaba llegando a la estación, la misma voz, un tanto temblorosa y entre cortada, le dice: “La persona se esfumó. Pero revise igual.”
Esta aparición del tren es la más comentada y según los empleados del lugar, la más fascinante. Se trata de la sombra de un hombre que se pasea de punta a punta de la formación, en el salón comedor, barriendo el andén o simplemente caminado alrededor del tren, cebándose mates con una pava. “Es probable que este hombre haya tenido a cargo custodiar estos tres coches cuando prestaban servicio”, reflexiona Natalia Williman, guía del museo. “Otro de los guías, cuenta que hay muchas historias similares en otros lugares donde hay trenes: estaciones en uso y abandonadas, arriba de los trenes, ferroclubes, en fin. Tal vez la esencia de esas personas y su amor a los trenes, dejaron impregnadas esas apariciones.”, concluye.
Al abrir el museo, el ir y venir de la gente que contempla con admiración y respeto las 19 hectáreas que Perón compró para descansar los fines de semana, dan al lugar una vitalidad similar a la que tenia cuando la habitaban los dos lideres más amados y odiados del país. Al cerrarse, solamente un par de policías, el casero y su esposa se quedan en la quinta. Pero ellos saben que hay más gente dando vueltas en el lugar.